Visitantes del Cabaret

miércoles, 13 de agosto de 2014

La pareja perfecta

Ebbi era todo lo que un hombre podía desear a primera vista... inteligente, divertida y muy atractiva, aunque poco deshinibida sexualmente. Nos conocíamos desde que ambos éramos niños y desde hacía ya un año compartíamos apartamento. Cualquiera podría pensar que ambos éramos pareja... pero no era así. Yo era estrictamente homosexual, pero aún no lo había hecho público. Aún así, ambos jugábamos a ser la pareja perfecta. Creo que Ebbi, como todas las mujeres, anhelaba la posibilidad de convertir en heterosexual a su perfecto amigo gay. A mi me divertía el juego, es verdad, y aquella mañana, ella estaba de un humor especialmente divertido...


-Es una verdadera pena que no puedas disfrutar de este cuerpo, David -Ebbi me decía sin mirarme, con sus ojos fijos en su propio reflejo- una verdadera pena, porque sé muy bien lo que escondes en ese pantalón... aunque ni siquiera se te ponga dura al tenerme aquí, toda para tí- Yo, no podía dejar de sonreír. -Ebbi, -le dije al oído- no te imaginas lo que me gustaría disfrutar de este cuerpo tuyo... aunque en realidad, lo que me gustaría... ¡¡es disfrutar de alguno de los tíos que quieren meterse en tu cama!!- Nuestras bromas solían terminar así, con ambos riéndonos. Pero yo no sabía que a Ebbi se le había ocurrido un plan.


La familia de Ebbi aún vivía en Rumanía. Ella siempre bromeaba sobre aquella prima que era 'un poco bruja'. Nunca hubiera soñado que en realidad supiera magia, ni que su prima pudiera mandarle un encantamiento para que ambos intercambiáramos nuestros cuerpos... Pese a que era mi cumpleaños, sabía que tendría que trabajar hasta muy tarde mientras Ebbi iba a aprovechar para divertirse un poco con Richard, su último novio. Al menos, esa era la teoría. La realidad sería bien diferente.


Casi todos en el trabajo se habían ido ya a casa. Yo estaba completando el último informe cuando casi me quedo dormido, o al menos eso fue lo que pensé. Al principio, cuando abrí mis ojos, estaba desorientado. No recordaba estar tumbado, ni en aquella habitación... en la habitación de Ebbi. Pero al mirar hacia mi propio cuerpo, pude ver que yo no era yo mismo. Estaba dentro del cuerpo de Ebbi. El teléfono sonó, tenía un mensaje de ella: "David, diviértete siendo yo esta noche, hoy Richard es sólo para tí. ¡¡Feliz cumpleaños!!"


¡Su regalo para mí, era dejarme ser ella aquella noche! ¡Nunca se me podría haber ocurrido algo tan fabuloso! No tardé ni un instante en quitarme la ropa. Quería contemplar mi nuevo cuerpo desnudo, tocar aquella carne de mujer que ahora era la mía, que respondía a mi toque... a mis deseos... a mi excitación...


Después de experimentar con las sensaciones que me producía tener el cuerpo de Ebbi, comencé a pensar en lo que me iba a deparar aquella noche junto a Richard. Lo primero era intentar comportarme como Ebbi, para que él no notara ninguna diferencia. Estaba seguro que podría hacerlo, la conocía muy bien. Por eso, frente al espejo empecé a imitarla, a copiar sus gestos, sus miradas, y casi sin darme cuenta, el reflejo me mostraba a una Ebbi perfecta. Así que sólo quedaba convencerme a mí mismo, así que comencé a repetir en voz alta, mirando su rostro en el espejo: -Soy Ebbi. Me llamo Ebbi Petrescu. Soy una hermosa joven esperando a su nuevo novio. Soy Ebbi, Ebbi Petrescu...-


Como ya había dicho, Ebbi no es que fuera una fiera salvaje en lo que al sexo se refería. Era algo que no acababa de entender en una chica como ella, tan sexy y atractiva. Escogí lo más sexy que tenía en su armario. Si esta noche yo era Ebbi, no iba a ser la Ebbi de siempre, un poco de picante no le iba a venir nada mal, pensé. Y estaba seguro que Richard lo aprobaría.


Después de probarme varios vestidos, llegué a la conclusión de que ninguno estaba a la altura de lo que pretendía que fuera aquella noche. Primero probé a maquillarme, algo que Ebbi nunca hacía, y luego busqué su ropa interior más provocativa, y algo de nuestros disfraces del Halloween pasado... y allí estaba mi reflejo, la dulce y tímida Ebbi convertida en una zorra dispuesta a todo para contentar a su hombre... Sinceramente estaba tan avergonzado como excitado. Esperaba que Ebbi nunca supiera cómo había vestido su cuerpo.


Confiaba, deseaba que a Richard le gustara la Ebbi de aquella noche, y él no me decepcionó, casi parecía esperarlo. ¡De hecho venía con sus propias y retorcidas ideas! -Me dijiste que esta sería una noche especial, que te ibas a comportar de manera diferente... y me gusta, nena, me gusta mucho esto- Comentó Richard mientras me ponía al cuello una correa de perro. -Va a ser una noche inolvidable- pensé - Ebbi lo había dejado todo dispuesto para que así fuera-


Tener sexo con un hombre no era algo nuevo para mí. pero su rudeza y su fuerza me sorprendieron... y me volvieron totalmente loco. Él quería dominarme, y yo quería ser dominado. El sexo como mujer era completamente distinto. Aquella noche él me folló cuatro veces. Se corrió en mi dentro de mí, en mi coño, en mi culo, en mi boca y sobre mis tetas...


Había sido una gran noche. Ebbi me había hecho el mejor regalo de cumpleaños posible. Al despertarme, Richard ya se había marchado, pero Ebbi, en mi cuerpo, estaba esperándome con una sonrisa, viendo algo en internet. -Anoche, después de salir del trabajo, me encontré con tu amigo Joe,- me dijo, mientras me observaba de arriba a abajo- pensó que yo era tú y nos fuimos a tomar unas cervezas y acabamos en un club de strip-tease... Puede que tú seas gay en este cuerpo, que sólo te gusten los hombres, pero no sé que me sucedió anoche. Al ver aquellas mujeres medio desnudas... ¡Tuve una erección enorme!- 


¡Ebbi se había puesto cachonda en mi cuerpo con unas bailarinas exóticas! ¡Y acababa de sorprenderla viendo porno en internet! Por alguna razón eso me estaba excitando, verla a ella hablando como un tío, en mi cuerpo... era extraño, pero incluso ella parecía darle un aire mucho más masculino que yo mismo... ¡A mi propio cuerpo! Era evidente que yo, en su cuerpo me seguía sintiendo atraído por los hombres, pero ¿ella estaba sintiendo algo por las mujeres? Necesitaba averiguarlo y una idea cruzó mi mente.


-Ebbi, -le dije en voz baja mientras me acercaba a ella- déjame agradecértelo, como sólo puede hacer una mujer con un hombre... déjame que siga siendo Ebbi un poco más...- Y entonces le besé en los labios, pero lejos de sorprenderse, parecía que lo estaba esperando y pronto nuestras lenguas se enlazaban mientras ella me atraía con fuerza hacia sí.


Había algo irresistiblemente masculino que irradiaba de ella. Le gustaba dominar la situación. Ebbi no se comportaba como mi amiga, la tímida chica que soñaba con que su mejor amigo dejase de ser gay. Me giró agarrándome por detrás y mientras besaba mi cuello (haciéndome estremecer), levantó mi camiseta subiendo sus manos hasta acariciar mis pechos... Me dí cuenta entonces de que yo estaba perdiendo el control del momento. Aquello estaba sucediendo demasiado rápido...


-Ebbi... -jadeé excitado- esto no... no podemos hacerlo... no así. Tú eres una mujer, y yo soy un hombre... ¡Ni siquiera estamos en los cuerpos adecuados!- Pero ella no se detenía y notaba como su respiración (¡y también la mía!) se entrecortaba. -No sé controlar los impulsos que tiene este cuerpo tuyo, ahora mismo tengo la polla tan dura que parece que va a estallar... me muero de calor... y necesito tocarte...- Mientras decía esto me miraba fijamente a los ojos, de manera instintiva le quité la camiseta y quedé admirado de lo bien que se veía mi cuerpo. Nunca había imaginado que yo podría tener este efecto en una mujer, y sin darme cuenta, sus manos estaban de nuevo en mis pequeños y preciosos pechos, y, al mismo tiempo, mis manos se deslizaban hacia abajo por su pantalón.


El día anterior, el cuerpo que tenía frente a mí era el mío, y os puedo decir que tener mi polla entre las manos no es que fuera algo extraño, pero aquel miembro no era ahora mío, pero sí estaba así de duro por mí. Ebbi, me seguía besando mientras yo acariciaba arriba y abajo su pene duro y caliente. Podía sentir sus ganas de penetrarme, pero seguía allí con su polla en mis manos, esperando que ella diera el primer paso...


¡Y vaya si lo dio! ¡Con un movimiento de su mano derecha me quitó las bragas mientras me abría de piernas. Yo le bajé los pantalones, dejando su verga libre y tiesa. Ella dudó entonces un instante, pero yo le sonreí... -¿No sabes cómo contentar a una mujer... 'David'?- le pregunté, utilizando mi propio nombre, el nombre del cuerpo del que ella era ahora la dueña. Aquello le gustó, pude verlo en su mirada e insistí... ¡Fóllame 'David', soy yo, 'Ebbi', tu amiga... siempre me has vuelto loco, amor, fóllame por dios!!


Aquel intercambio de roles la excitaba tanto como el cambio de cuerpos, lo comprendí mientras me penetraba con fuerza, buscando con su lengua la mía, entrando dentro de mí con ambas, abriendo mis labios y dando paso a un húmedo interior que la recibían con calidez, hambre y desesperación... ¡Así que aquello era lo que se sentía al ser una mujer! ¡Ser dominada por un hombre fuerte... ceder a sus deseos para contentar los propios! ¡Me gustaba!


Ambos sabíamos qué era lo siguiente y los dos lo esperábamos cuando ella hizo una pausa entre besos. Entonces yo me deslicé hacia abajo y tomé en mi mano aquella polla que el día anterior era mía. En aquel momento yo tenía toda la ventaja. No era la primera vez que me metía un pene en la boca, pero para ella aquello era algo inédito... así que me apliqué como un experto para hacerla gozar del momento.


Sentí que estaba apunto de que ella se corriese en mi boca, pero me sorprendió al contenerse, y me volvió a besar, y el sabor de su polla se mezcló con el de su saliva, y eso me gustó. -Ven aquí, David -me dijo-, y yo le respondí, mientras me tomaba en sus brazos... -Me llamo 'Ebbi', yo soy 'Ebbi', y quiero que digas mi nombre mientras me follas, 'David'...


Al segundo ya estábamos completamente desnudos y entre beso y beso, él me puso de cara al espejo mientras me penetraba otra vez, ahora por detrás. -'Ebbi', 'Ebbi'... 'Ebbi'...- repetía aquel nombre como un salmo, y aquel era ahora mi nombre... sentía como algo crecía en mi interior, un vacío, era un deseo incontenible, notaba como mi coño se humedecía, hambriento por ser llenado, aquel vacío tenía que ser llenado. - ¿Me vas a follar 'David'?- pregunté, y ella respondió con los actos...


Como una experta encajó su polla en mi vagina mientras me agarraba el culo para abrirse paso hasta introducir todo su pene dentro de mí. Podía sentir su cálido aliento en mi nuca, y entonces empezó a hablar al ritmo de sus embestidas, lentas y dulces, pero cada vez más profundas: -¿Sabes que eres una mujer muy hermosa? ¿Un hombre como yo podría hacer locuras por tí?- ¡¡Díos mío!! ¡¡Había aceptado el juego por completo!! ¡¡Y eso me excitaba casi tanto como tener su polla en mi interior!!-


-'Ebbi'- me dijo ella, mitad ruego, mitad orden - Quiero que mires tu reflejo en el espejo, quiero que te fijes bien cómo este hombre te está follando, quiero que veas cómo los gemidos se escapan de tu boca, como el placer se dibuja en tu rostro, y quiero que me mires también a mí, 'Ebbi', quiero que mires a 'David', tu amigo, tu compañero de apartamento, el chico gay que se ha convertido en todo un macho para follarte...- Y mientras ella me decía aquello, yo obedecía, y cada vez que hacía lo que me ordenaba, me penetraba más adentro, con más fuerza...


-Oooh 'Ebbi'... 'Ebbiii', ¡Mira lo que me has hecho, 'Ebbi'!, ¡Me corro 'Ebbi'! ¡Esto... es... increíble...!- Y entonces noté como se derramaba en mi interior una cascada de semen caliente, y con los últimos espasmos de su polla, llegué al clímax y el orgasmo me tomó por sorpresa, por su intensidad, y por la maravillosa sensación de ser mujer que me invadió entonces. -¡'Daaaaaavid'!- grité mientras la onda expansiva decrecía- Eres un hombre que sabe como hacer feliz a una mujer- le dije mientras sacaba su polla de mi interior, dejándome vacía otra vez, huérfana... y con la respiración aún entrecortada, nos miramos. Y sonreímos.


-No sé si este era tu plan desde el principio, pero quiero seguir siendo tú unos días más, y me vuelve loca que tú seas yo, un yo distinto al que yo era en ese cuerpo.- A ella le gustaba el plan, lo pude ver por su sonrisa, aquella sonrisa tan masculina que me daba escalofríos. Aquella noche dormimos abrazados el uno al otro. Por la mañana, al despertarme, escuché el sonido de la ducha. Y tuve una idea traviesa...


Me deslicé dentro de la ducha y, por detrás, agarré la polla de Ebbi y le masturbé hasta que que se puso dura como el acero, entonces ella ya tenía claro lo que iba a suceder... Me levantó en el aire con sus fuertes brazos y me deslizó sobre su palo mayor, una y otra vez mientras el agua de la ducha corría entre nosotros, él se corría dentro de mí y yo me deslizaba hacia otro maravilloso orgasmo... -Buenos días- ronroneé a mi amante- Buenos días, 'Ebbi'-, me respondió ella, haciéndome sentir inmensamente feliz.


A lo largo de los siguientes días, mientras nos hacíamos pasar el uno por el otro, el plan original comenzó a evolucionar en mi mente. Ambos parecíamos estar disfrutando en el juego de asumir la identidad del otro. Recibí un par de entretenidas visitas de Richard. Aunque Ebbi ya casi no tenía excusas para rechazar a un par de tíos realmente insistentes, antiguos amantes míos, porque el nuevo 'David' era completamente heterosexual... Aquel martes sabía que ella se quedaría a solas en la oficina para revisar los informes mensuales, así que decidí hacerle una visita sorpresa para animarle...


Y es que con aquella visita iba a demostrarle a 'David' que ser el hombre de esta 'Ebbi' era una de las cosas más excitantes que le podían pasar en la vida. Por eso, estaba dispuesta a dejar claro que él, en realidad, quería ser ahora y para siempre el verdadero David. Aunque ni siquiera lo supiera aún. Lo que ambos sabíamos es que aquella iba a ser otra noche muy entretenida.


Continuará...


martes, 12 de agosto de 2014

Imágenes a vuestra disposición en tumblr

Quisiera recordaros a tod@s los captioners que tenéis esta página a vuestra disposición TG-capturas en español para que utilicéis las imágenes si os resultan interesantes. 

Siempre hay un enlace directo desde el cabaret. Diego, en su blog Mi nuevo cuerpo ya ha utilizado alguna de esas fotografías.