Visitantes del Cabaret

lunes, 4 de abril de 2016

Enviando vídeo...

El móvil de Julian, ahora en posesión de Karen, vibró indicando la recepción de un mensaje. Una foto. El remitente: 'Mamá'. Karen no podía creer lo que su hijo le había enviado. ¡Estaba posando desnudo! ¡En el cuerpo de su madre! ¡Y le estaba enviando las pruebas! Una reprimenda suya en su actual estado no iba a suponer una diferencia. Llamaría a su marido, a Cillian, y le contaría lo que su hijo estaba haciendo con su cuerpo, comportándose como una cualquiera, como una... una... calientapollas. Pero justo en el momento en que se disponía a llamar a su esposo, otro mensaje apareció en la pantalla del móvil: 'Máma está enviando un vídeo'

jueves, 18 de febrero de 2016

Según lo planeado. Parte 1

De acuerdo. Admito que cometí un error. Pero también ella. Sobre todo ella, Kimberly. Y será ella quién se arrepienta. Nunca debí haberle hecho caso. ¿Suplantarla durante una semana? No sé cómo pude aceptarlo. Soy su secretario, lo conozco todo sobre ella. Pero nunca quise hacer esto. Jugar con magia es peligroso, los dos lo sabíamos. 


Pero Kim necesitaba escaparse con su amante, el marido de su mejor amiga, sin que nadie sospechara. Así que 'ella' tendría que quedarse en casa mientras él estaba de viaje... solo que esa 'ella' era yo en realidad. Utilizó aquel medallón y me convertí en una copia exacta de ella. Sólo tenía que ser Kimberly durante una semana. No podía ser difícil, conociéndola como la conocía.



Pero tras dos días en su cuerpo, vistiendo su ropa sexy y notando el deseo de los hombres, mi resistencia comenzó a flaquear y la curiosidad se adueñó de mí. ¿Y si realmente jugaba a ser ella? ¿Y si me comportaba como la zorra viciosa que en realidad era...? Al ceder, algo se rompió en mi interior, comencé a pensar en mí como si fuera ella, no a fingirlo.

martes, 2 de febrero de 2016

El plan perfecto

"Oh, cielo santo....", pensó Douglas. "Es hermosamente grande". Después de utilizar el Medallón de Zulo para suplantar a Diana, su mujer, Douglas ya había descubierto que ella le engañaba con John, su mejor amigo. Sin embargo, las hormonas de aquel cuerpo femenino, lo habían hecho disfrutar de la cena y de la compañía. Tenía la sensación de que John conocía a su mujer mejor que él mismo. Y eso le disgustaba y le excitaba a la vez. Y después de un par de copas en aquel local de moda, Douglas no pudo resistirse más y arrastró a su amigo al baño. Cerró la puerta. Se arrodilló ante él, sacó su polla mientras su boca se humedecía. Y su respiración se agitó pensando en lo hábil que podría llegar a ser, y en cuanto él podría llenarla con aquella herramienta.


Y mientras Douglas se perdía en un océano de excitante sexualidad femenina, Diana sonreía. Había fomentado la idea en Douglas, de que le era infiel con su amigo John, cuando lo que en realidad sucedía es que... ¡ella quería ser John!. Así que cuando el Medallón de Zulo llegó a sus manos, supo muy bien lo que tenía que hacer. Diana se transformó en John y ahora iba a poder disfrutar de la sensación de follarse a su propio cuerpo, a la mujer de su mejor amigo, y a su marido, todo a la vez. Un plan perfecto.